Una mirada de la Doula…


Hoy, las madres nos estamos haciendo preguntas importantes: ¿Cuáles son las consecuencias de la manera en que nacen nuestros hijos? ¿Cómo es el entorno adecuado para parir/nacer? ¿Qué necesitamos en un momento tan sensible y crucial?

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Cuando empecé a trabajar como Doula, eran muy pocas las Doulas en Chile.  Mi motivación vino de mis propias experiencias positivas de partos.  Sentí que todas las madres y todos los bebés merecían entornos amorosos y tranquilos en ese momento tan sagrado y glorioso. Hoy, pareciera ser que somos más de 1.000 Doulas en Chile.  La multiplicación de las Doulas aquí, no es un fenómeno aislado.  El fenómeno es mundial; la información está disponible y los tiempos nos están obligando a cuestionarnos lo que nos viene dado y a buscar maneras más sabias para vivir.

Mi mirada de la Doula se ha construido desde mi experiencia (madre de 2 y doula en más de 90 nacimientos) y en mi cercanía con el doctor Michel Odent y Liliana Lammers. Michel Odent es un doctor francés de 86 años y  la persona más citada mundialmente en el ámbito del nacimiento.  Al transformarme en su interprete, la Perspectiva Fisiológica y la Perspectiva Bacteriológica del Nacimiento resonaron en mí.  Liliana Lammers es una Doula experimentada londinense, madre de 4 y abuela, una gran maestra.

Si entendemos el parto como un proceso fisiológico involuntario, comandado por el cerebro primitivo; nos damos cuenta que es un proceso que no se puede ayudar, sólo se puede proteger (evitando que se inhiba).  La Doula, es alguien que se dedica a proteger y que ha integrado a fondo las Necesidades Básicas Fisiológicas de la Mujer en Trabajo de Parto. La madre necesita sobre todo ser protegida en contra de la adrenalina ambiente y de los posibles estímulos sobre su neocortex.  Las doulas debemos hacernos silenciosas (porque el lenguaje es un poderoso estimulante del neocortex) y conscientes de nuestros propios niveles de adrenalina (porque sabemos que la adrenalina es tremendamente contagiosa).

Los Fisiólogos Modernos nos enseñan que: una mujer en trabajo de parto necesita sentirse segura, sin sentirse observada.  La Oxitoxina es una hormona tímida.  La Doula evalúa las condiciones ambientales para el flujo de la Oxitoxina.  Nuestra labor es cuidar las condiciones para que el correcto equilibrio hormonal de la madre no sea perturbado. Dicho de manera simple, resguardamos las Necesidades Básicas Fisiológicas de la Mujer en Trabajo de Parto:

(1) Intimidad

(2) Silencio

(3) Luz tenue

(4) Calor

(5) Bajos Niveles de Adrenalina Ambiente

Una Doula experimentada aprende a quitarse de en medio, con gracia.  Aprende a no hablarle, ni distraer a la madre (durante el trabajo de parto, durante el expulsivo ni durante su primera hora con su bebé).  Es nuestro deber ético ser conscientes de que el parto no termina cuando nace el bebé; no ponernos en la mirada de la madre durante la primera hora después del parto, jamás distraerla del encuentro con los ojos de su bebé. En la primera hora de vida es cuando ocurre el pico más alto de Oxitoxina de la vida.  La Oxitoxina es la hormona del amor, la hormona del vínculo.  Además, gracias a los Bacteriólogos Modernos, hoy sabemos que es durante las primeras horas de vida es cuando se configura el Microbioma Humano y que el bebé sólo tiene anticuerpos para los microbios de la madre y los microbios amistosos a los microbios de la madre.

Veo a la Doula como una eterna aprendiz.  Cada nacimiento es único.  Cada familia tiene su idioma.  La Doula se beneficia mucho de mantener una mente de principiante, sin importar su experiencia. Es una mujer dispuesta a estar siempre aprendiendo.  Y, sobretodo, a desaprender.  Una mujer dispuesta a estar sin guiones, soltar los modelos y sobretodo, a soltar los condicionamientos culturales con los que hemos crecido.  La Doula, desde mi mirada, no viene a aportar rituales en torno al nacimiento.

Vivimos en un mundo donde la mujer que ha parido a sus hijos con sus propias hormonas es un animal en extinción. Idealmente, la Doula es una de esas mujeres que ha parido gracias a sus propias hormonas.  Su confianza nace de su experiencia personal y de las muchas veces en que ha visto la fisiología funcionar de manera simple. Es una mujer experimentada.

Las Doulas estamos ahí para darle paz a la madre.  De más está decir, que no cumplimos ninguna función médica. Trabajamos en colaboración armónica con los Profesionales de la Salud.

Las Doulas estamos llamadas a contribuir a la iniciación de una nueva conciencia sobre la importancia de la manera en que nacemos.  Nuestro foco está puesto en generar las condiciones para que las experiencias positivas de parto/nacimiento se multipliquen.    Muchos nacimientos pueden beneficiarse de ser protegidos por una Doula, una figura materna, alguien que tiene confianza en el proceso involuntario del parto.

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Macarena Mardones

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