Citas

Una Visión de Unidad

UNA VISIÓN DE UNIDAD

Por Jeannine Parvati Baker

Como muchos de nosotros, he estado rezando con mis oídos, escuchando a las parteras alrededor del mundo.

¿Cómo podemos manifestar una visión de unidad al servicio de las familias?

Meditando sobre las divisiones que existen entre las personas que asisten nacimientos, una visión vino a mí.

Vi un círculo en que las tribus llamadas a sanar la Tierra, sanando el nacimiento se sentaban juntas.

Era una rueda de medicina, con todos los estilos de partería y obstetricia presentes.

Al otro lado de la rueda, en frente mío estaba un doctor.

A cada uno de mis lados habían matronas y enfermeras obstétricas, sentadas una frente a la otra.

Nosotros definíamos los puntos cardinales de la rueda, pero no éramos el círculo completo.

Desde donde yo estaba sentada, podía ver directamente lo que estaba detrás del doctor y                                         viceversa.

A cada lado, tenía un ángulo oblicuo para ver a mis hermanas matronas y enfermeras obstétricas.

Entonces, me di cuenta porqué nos necesitábamos los unos a los otros.

Es para mantenernos honestos.

Puedo ver cual es la sombra de la obstetricia, así como el buen doctor puede ver la sombra del movimiento de parto libre.

Enfermeras y parteras se suman a la imagen unas frente a otras en la rueda. Nadie puede darse vuelta y ver su propia sombra solo. Así es como nos ayudamos unos a otros.

Todos nosotros que estamos en partos somos hologramas en este círculo de vida. Cada uno de nosotros tiene la verdad completa sobre el nacimiento en su interior.

Cuando juntamos nuestras versiones de la verdad, se produce una resolución más fina y una mirada multi-dimensional hacia toda la existencia. En mi visión, estamos sentados en el círculo del nacimiento representando a nuestras distintas tribus.

No es mi círculo, no es tu círculo, es el círculo del nacimiento.

Cada tribu, cada perspectiva, es preciada por el nacimiento.

El oráculo vivo sacará la voz a través de todos nosotros juntos.

Recordando siempre que:
Lo que hacemos a uno, se lo hacemos a todos.

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Mitología de la Cesárea, por Jeannine Parvati Baker

Por: Jeannine Parvati Baker

©Traducción de Ibone Olza

*****

“Desde que empezó a interesarme el tema, el parto ha pasado de ser una expresión activa de las mujeres a ser un acto médico mediante el cual se extrae al bebé.  Cuando tuve mi primer hijo, la tasa de nacimientos por vía abdominal no superaba el 10%. A finales de los noventa, la tasa de cesáreas oscilaba entre el 20 y el 40%, dependiendo de si el hospital realiza docencia o no.  Si es un hospital docente, la tasa de cesáreas suele ser más alta.  ¿Qué es lo que estamos enseñando?  Mi reacción inicial al comprobar como se robaba el nacimiento a las familias para dárselo a los expertos fue la rabia, la indignación, y el enfado que me llevaron a querer hacer algo sobre la epidemia de cesáreas.  Mezclada con estos sentimientos estaba mi creencia de que todo en esta tierra sirve para el crecimiento de las almas, todo, incluido las cesáreas.  En mi deseo de cambiar la manera en que se hacían las cosas, estaba permitiendo que el problema siguiera igual.  A nadie, y menos a una cultura, le gusta que le cambien desde fuera. A mi no me gusta nada que alguien intente cambiarme, y a los médicos tampoco les gusta que yo pretenda cambiar la obstetricia.  De hecho, creo que la única persona a la que le gustan que le cambien es al bebé cuando tiene el pañal sucio.  No, antes de que yo pretenda cambiar a nadie, hay una pregunta que deberíamos hacernos.  La pregunta es ¿de qué puede servir el que haya una epidemia de cesáreas? La cesárea le sirve al alma del mundo de la siguiente forma. Las madres a las que se les hace una cesárea inician un viaje mítico.  Para explicar este mito, o la dimensión transpersonal de la cesárea, les voy a contar una vieja historia. De hecho es un relato de la Antigua Babilonia.  Cuando escuché esta leyenda, enseguida lo relacioné con la experiencia psicológica de las mujeres que han tenido una cesárea.  Escuchar el relato del descenso de Inanna a los Infiernos nos recuerda la dinámica emocional de las mujeres que han sufrido una cesárea.  Podemos entender desde una perspectiva más amplia cómo puede cambiar el mundo a través del viaje que realizan las mujeres en el parto, sea por el camino fácil o difícil, y ver el camino para la recuperación.  Lo más fascinante del mito es como nos permite ampliar nuestra comprensión y que esta perspectiva siga creciendo.  Bajo la luz del mito de Inanna, podemos transformar la epidemia de cesáreas de algo puramente misógino en otra oportunidad que tienen las mujeres de profundizar en su alma y convertirse en sanadoras.

A Inanna se le pide que abandone el mundo y descienda a los infiernos. Cada vez que atraviesa una puerta en su descenso debe hacer una ofrenda. En las primeras puertas se quita sus objetos externos: las joyas, la corona, el velo, la gargantilla.  Conforme desciende pierde su vestido, sus medias, su ropa interior, se quita todo.  Debe ir más allá aun para poder descender en la profundidad.  Se arranca entonces la piel, los músculos, las vísceras, hasta que sólo quedan sus huesos que son colgados en el rincón más remoto del infierno.  He aquí Inanna, la Reina del Cielo, reducida a un saco de huesos en lo más bajo del infierno.  Esta historia encierra un misterio central: sólo cuando la Reina de la Muerte da a luz en el infierno se permite que Inanna inicie su viaje de regreso.  Se pone sus vísceras, sus músculos, su piel.  Luego viste su nuevo cuerpo con sus prendas, su vestido, su gargantilla, su velo, su corona y sus joyas.  Cuando emerge del infierno lo hace con un cuerpo renovado espiritualmente y radiante por haber viajado a la profundidad.  Ahora es en verdad la Reina del Cielo, porque ha conocido y trascendido el infierno.  Cuando una madre es convencida o incluso obligada a someterse a una cesárea se convierte en una ofrenda de sacrificio igual que Inanna: debe descender por debajo del nivel egoico de consciencia al lugar donde el mundo terrenal deja paso al alma. Es una víctima en el sentido original de la palabra, sacrificandose a si misma por el bien de su hijo. Al menos esa es la historia que les cuentan a muchas madres que han tenido cesáreas, sea cierto o no (lo de que la cesárea salvó la vida de sus bebes). La madre ofrecerá su cuerpo, su mente y su alma al sacerdote/médico en el altar de la obstetricia si esto puede ayudar a su bebé.  La anestesia alterará su nivel de consciencia, su alma viajará por el subconsciente.  Será desnudada, su piel, sus músculos, sus vísceras serán manipuladas para que de a luz por cesárea.  Una vez que despierte podrá reclamar un nuevo cuerpo espiritual, una vez, claro está que haya integrado el namiciento y comprendido de que le sirvió a su alma el que su hijo naciera por cesárea.  Cuando las madres que se preguntan “¿de qué sirve la cesárea?” se quedan sin respuestas.  Tendremos la oportunidad real de curar la epidemia, si no estamos intentando cambiar el sistema desde fuera.  Mi impresión es que cuando las madres dejen de verse como víctimas y empiezan a verse como sanadoras, o chamanas, habrá menos cesáreas en la comunidad.

Si por el contrario siguen sientiéndose heridas, culpables, avergonzadas de su experiencia en el parto, serán menos efectivas para cambiar la manera en que nuestra cultura da a luz.  Cuando una madre que ha sido abierta empieza a sentir que su cesárea fue un viaje iniciático y se permite explorar los aspectos más profundos de la curación se libera una cantidad enorme de energía psíquica. Reprimir o negar el trauma requiere muchísima energía pero una vez que la experiencia se integra (es decir, se siente, se expresa y se libera) toda la energía que antes se utilizaba para defenderse se libera para la acción creativa.  Una madre que se sienta bendecida, incluso si ella nunca habría pedido de manera voluntaria la “bendición” de la cesárea ni volverá a pasar por ella, es más efectiva para educar a las demás, que una madre que se siente culpable y herida.  Cuando Inanna emerge, lo hace radiante por su viaje a la oscuridad.

Comparto este mito del descenso de Inanna porque es un arquetipo inusual de madre: la que se ha enfrentado a la Muerte en el Parto y ha salido indemne. Las madres que dan a luz de manera natural conocen ese sentimiento de pelear con la Muerte por el alma del bebé que tiene que nacer, las madres que sufren la cesárea conocen algo de la sombra del alma que una vez que se hace consciente servirá de partera y de guía para todas las mujeres en el parto.

Cuando una mujer da a luz conscientemente a menudo exclama: “Ahora sé que puedo hacer cualquier cosa”. En ese glorioso momento, la mujer defiende su derecho de pertenencia por el parto a la nueva especie de la evolución -el Homo Divinus- la de los humanos que son dueños de su propia experiencia. Cuando la mitad femenina de la humanidad recuerde esto, no me imagino como será el mundo. Si no se nos maltrata a las madres en nuestro momento más esencial de creatividad, y si incluso cuando la cesárea es necesaria la madre vive la cirugía como un viaje del alma, se alcanzará el equilibrio. Sin víctimas, sin opresores. Sin opresores, sin víctimas. En la historia de Inanna queda claro que ella eligió bajar a los infiernos, de la misma manera que las madres aceptan su destino en el parto: sin victimizar a la Diosa en este milenio.  Así es como yo veo a las madres: todas son diferentes rostros de la Diosa.  El rostro de Inanna me ha saludado cada vez con más frecuencia en numerosos nacimientos de la últimas generaciones.  Tiene un rostro firme, fuerte, y las huellas de su sufrimiento y su alegría se reflejan alrededor de su ojos y de su labios.  Habla apasionadamente.  Como la lava, su mensaje, que fluye más allá de sus palabras y el sonido de su voz es pura calidez.  Nunca cesa de percibir, ella capta las ideas de aquí y de allá para alimentar el futuro.  Gracias a su viaje conoce bien la oscuridad, está acostumbrada a los matices, a las sombras y la penumbra, a las claves para ver más allá.   El rostro de Inanna siempre me invita a profundizar, a ir más lejos.  Ella ilumina los pasadizos más dificiles, y nos enseña a atravesar cada uno de ellos de la mejor manera.  Frente a frente con Inanna, veo a las madres del mundo entero, prácticamente siempre pariendo de manera natural, porque las cesáreas ya no le servirán al mundo.  De esto nos sirve ir al infierno y regresar, para aclarar el camino a las próximas generaciones de manera que el nacimiento pueda iluminar los rostros antiguos y nuevos de la Diosa.

Dedicado a Janice, sanadora extraordinaria. 10 de Enero de 1997

Jeannine Parvati Baker

Translated by Dr. Ibone Olza

Nota de la Traductora:When I first read this article by Jeanine Parvati more than a year ago, I couldn´t take it. It hurt me so much to read it!. I couldn´t understand why I felt so much pain with these words, so I tried to stay away from it, I had printed it out and I hid those pages. I can now see I was only at the very beginning of my healing from my three cesareans.Now I went back to it and I reread it. It´s awesome. I read it and I understood it for the first time and I have been reading it over and over and I have thought of all of you, all the wise women, the ones who cry and suffer so much because of the enormous sacrifice we had to make. Í thank Jeannine for writing it. I am now working on translating it to spanish.Dr. Ibone Olza, Zaragoza, Spain

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Jeaninne Parvati Baker

Jeannine Parvati Baker (1949- 2005)

Es una mujer norteamericana, madre de 6 hijos, que acuño el término “partera no-entrenada” (lay midwife). Hija de madre judía y padre nativo americano, estudió psicología y astrología.  Fue creadora del Hygeia College, que alcanzó a tener más de 5.000 estudiantes en todo el mundo.  Era una escuela de las “misteriosas artes femeninas” y de la partería no entrenada, sus reuniones eran encuentros en medio de la naturaleza.  Escribió varios libros  y sus frases iluminadas son tan profundas como el mar.

Aquí van algunas:

“Toda madre es una partera”

… “Cuando una mujer da a luz conscientemente a menudo exclama: “Ahora sé que puedo hacer cualquier cosa”. En ese glorioso momento, la mujer defiende su derecho de pertenencia por el parto a la nueva especie de la evolución -el Homo Divinus- la de los humanos que son dueños de su propia experiencia. Cuando la mitad femenina de la humanidad recuerde esto, no me imagino como será el mundo.”

Jeanine murió joven y su legado es un tesoro por descubrir.

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Plan de Parto propuesto por Liliana Lammers

Liliana Lammers es una doula con gran experiencia que vive en Londrés. Ella y el Doctor Michel Odent hacen juntos el curso Paramanadoula (sesiones informativas para acompañantes de parto).  Hasta diciembre del 2011, el Paramanadoula, sólo se había ofrecido en Europa.  En esa oportunidad, se dió en Buenos Aires.  Este último mes de mayo (2013), tuvimos la suerte de que se volviera a dar en Buenos Aires.  En esta segunda oportunidad, Liliana nos regaló un modelo de Plan de Parto. Es muy sintético y claro.  Se los comparto!

Plan de parto

- Deseo que no haya estudiantes.

- No me hagan preguntas de rutina ni me hagan pensar, hagan todas las preguntas a mi marido o a mi doula.

- No me ofrezcan calmantes, yo los pediré si lo necesito.

- Si hacen un tacto vaginal, no me informen los cm. de dilatación y tampoco la posición en que está mi bebé.

- Cuando usted necesite escuchar el corazón del bebé, hágalo sin preguntarme y sin informarme.

- Quisiera, si todo va bien, una tercera parte del parto fisiológico.

- Quisiera, luego del nacimiento, una hora en silencio con mi bebé en donde ni la matrona, ni la doula, ni el padre conversen.

Liliana Lammers (Paramanadoula, Buenos Aires 2013)

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Liliana Lammers

…”La Doula vale por lo que es, no por lo que sabe”

…”No es conocimiento lo que necesitas, es experiencia”

…”No hay que olvidar que cada parto es único y cada situación es única”

… “Cometer errores es muy útil, porque de ellos se aprende”

Liliana Lammers, en el Paramanadoula de Buenos Aires, mayo 2013

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Frederick Leboyer

“….Y lo decimos en serio e invocando repetidas experiencias, y no en nombre de teorías, filosofías o creencias, el trabajo de parto puede ser una sucesión de contracciones verdaderamente adecuadas, buenas, generadoras de placer. En vez de contraerse en bloque y brutalmente, el útero lo hace lenta, progresivamente y casi con dulzura. Cuando la contracción llega a su punto límite, observamos como, después de una pausa que, aunque siendo leve, no deja de ser muy nítida, el útero de relaja y lo hace con la misma lentitud extrema, la misma progresividad con una nueva pausa en total reposo” Frederick Leboyer

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Un Mundo Nuevo

“Las estrellas comienzan a brillar sobre las rocas; el largo día avanza hacia su fin; la lenta luna asciende; los hondos lamentos son ya de muchas voces. Venid, amigos míos. No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo”
Ulises de Alfred Lord Tennyson

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El Arte de la Partería

“El arte de la parteria consiste en crear las condiciones para que el reflejo de eyección del feto tenga lugar”…”Durante las poderosas e irresistibles contracciones de un autentico reflejo de eyeccion, no hay lugar para movimientos voluntarios”… “El pasaje hacia el reflejo de eyección del feto es inhibido por cualquier interferencia del estado de privacidad, por ejemplo, si uno de lis participantes se comporta como un coaching que guia o dirige el parto, o si se realizan exámenes vaginales o se dirigen miradas a los ojos de la madre;  bien se inhibe si se imponen cambios de entorno, como un cuarto que no esta suficientemente cálido o si la iluminación es muy intensa” Michel Odent

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Wilhem Reich

“La civilización empezará el día en que el bienestar del recién nacido prevalezca sobre cualquier otra consideración” Wilhem Reich

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Simple es Bello, Michel Odent

Después del concepto del siglo XX “Pequeño es Bello”, usaremos una anécdota para introducir para el siglo XXI el concepto “Simple es Bello”.

Una mujer está de parto en una habitación pequeña con luz tenue. No hay nadie alrededor de ella, excepto una partera experimentada y silenciosa, percibida como una figura materna protectora; que está sentada en una esquina, tejiendo. Una escena como ésta es casi desconocida después de miles de años de sociabilización del nacimiento, décadas de influyentes y sofisticadas teorías, además del reciente diluvio de fotografías de los así llamados “partos naturales”.

La situación descrita en una o dos frases, es compatible con un parto fácil que culmina en un auténtico reflejo de ejección del feto. La perspectiva fisiológica fácilmente explica cómo esto ocurre. Primero, vemos que la partera no está tratando de ayudar activamente el proceso involuntario del parto, proceso que está bajo el control de las estructuras arcaícas del cerebro. No se puede ayudar un proceso involuntario. Sin embargo, el progreso del trabajo de parto está siento protegido en contra de situaciones bien identificadas que podrían inhibirlo. Estas situaciones están relacionadas con la liberación de hormonas de la familia de las adrenalinas y/o con la estimulación del neocortex (el cerebro pensante). Cuando la mujer en trabajo de parto se siente segura en la presencia de una figura materna experimentada, en una habitación calientita; el nivel de adrenalina tiende a mantenerse bajo. Sin ninguna estimulación del neocortex a través del lenguaje o de la luz. Hoy, entendemos las funciones de una “hormona de la oscuridad” (melatonina) en todas las situaciones que involucran la reducción de la actividad neocortical (“falling sleep”, caerse al sueño y “falling into labor”, caerse al trabajo de parto, particularmente). El neocortex no está siendo estimulado por la actitud de los observadores. Nadie se siente observado o juzgado por la presencia de una mujer que se percibe como una figura materna. Agreguemos también que los científicos modernos pueden explicar cómo una tarea repetitiva, como es tejer, ayuda a mantener el nivel de adrenalina lo más bajo posible. Mientras que otros científicos (tales como aquellos que exploran el “sistema neuronal del espejo”) pueden demostrar cuán contagiosa es la liberación de adrenalina: por lo tanto, entendemos que el progreso del trabajo de parto depende del nivel de adrenalina de la partera.

Durante el Congreso Interpacífico sobre Parto e Investigación en Salud Primal, el concepto “Simple es Bello” atraerá muchos participantes hacia “La Sesión de Tejer Punto en Silencio”. Esta sesión simbolizará el nuevo paradigma en el que podemos soñar si aprendemos las lecciones de la fisiología moderna. Es urgente redescubrir la partería auténtica. La perspectiva fisiológica respalda lo que debiera ser sentido común.

Para mayor información sobre “El Gran Llamado a Despertar de Honolulu”, visite: www.wombecology.com

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