Temas de interés

El Auténtico Climax, Michel Odent

EL AUTÉNTICO CLIMAX

En el preciso momento en que el bebé nace, la cima de la escalera no está lejos.  De todas formas, se llega a ella un poco más tarde, cuando la madre, aún en otro planeta, empieza a descubrir a su recién nacido.  Ésta es otra razón que explica porque los estados orgásmicos/extáticos asociados al nacimiento han sido ignorados en todos los entornos culturales hasta hace muy poco.  Es fácil interrumpir bruscamente un estado orgásmico.  En cuando nace el bebé, siempre hay una necesidad irracional de actividad, ya sea necesidad de hablar o hacer algo.  Esta necesidad de actividad ha sido ritualizada en muchas sociedades, y es un hecho común a casi todas ellas negar la necesidad de “privacy” de la madre.  Muchas mujeres han confirmado la importancia de lo que sucede durante los primeros minutos.  El contexto científico actual nos permite interpretarlo.

Otra razón que impide la comprensión del clímax durante el parto  es la arraigada creencia de que es esencial, tanto para la madre como para el bebé la presencia de un ayudante especializado en el parto.  En nuestra sociedad, un parto sin asistencia especializada puede suceder ocasionalmente, de forma accidental.  La mayoría de los partos rápidos ocurren sin tal asistencia.  Quizás la comadrona no ha podido llegar a tiempo o quizás la mujer, al hospital. Puesto que tales partos son fáciles, podríamos ver en ellos la oportunidad para muchas mujeres de alcanzar un clímax real.  En muchos casos no es así, puesto que existe un condicionamiento cultural que nos hace creer que la mujer es incapaz de dar a luz por si misma.  Por ejemplo, si el marido o la pareja está presente, se encuentra normalmente en estado de pánico, pensando constantemente qué tiene que hacer, quién “traerá al bebé al mundo” o quién cortará el cordón.

Disponemos de gran cantidad de datos acumulados que confirman la profunda conmoción hormonal  que se produce durante los minutos anteriores y posteriores al parto. El equipo de Kerstin Uvnäs-Moberg ha demostrado que justo  después de dar a luz la madre puede llegar a un pico de oxitocina todavía más alto que el alcanzado durante el parto mismo.  Así pues, podemos concluir razonablemente que el pico máximo de hormona del amorque una mujer libera a lo largo de toda su vida se produce inmediatamente después del nacimiento del bebé.  Este pìco de oxitocina es vital, puesto que es necesario para corecto alumbramiento de la placenta con pérdida de sangre mínima, y también porque la oxitocina es la principal hormona del amor. Sin ninguna duda, viene asociado, además, a altos niveles de morfina y prolactina natural.  Si añadimos además que, según Regina Lederman, el nivel de “adrenalina” puede volver a la normalidad tan sólo tres minutos después del parto, podemos comprender que la madre humana vive una experiencia similar al orgasmo.

Si bien por razones evidentes la mayoría de los médicos apenas puede comprender qué es un reflejo de eyección del feto, es habitual que hayan oído hablar del reflejo de Ferguson, descrito por primera vez en el año 1941.  Ferguson descubrió , trabajando con conejos anestesiados, que la dilatación vaginal provocaba contracciones uterinas. El reflejo de Ferguson es distinto del reflejo de eyección del feto porque no tiene en cuenta la vital importancia de los factores ambientales en el proceso del nacimiento. Únicamente se fija en los efectos de la estimulación vaginal local en mamíferos no humanos.

Combinando datos científicos recientes y anécdotas sobre nacimientos en condiciones de privacidad y seguridad excepcionales, llegamos a la conclusión de que el mamífero humano ha sido programado para dar a luz en un estado orgásmico/extático, teniendo siempre en cuenta que la liberación de oxitocina –la “hormona tímida”- depende en gran medida de factores ambientales externos.  El término “hormona tímida” es un ejemplo significativo de la terminología creada por la doula londinense Liliana Lammers.  En el caso concreto de los los minutos que siguen al nacimiento, la “hormona tímida” puede aparecer a condición de que el entorno sea suficientemente cálido y a condición de que la madre no se distraiga a la madre en el momento de descubrir a su recién nacido mediante el contacto piel con piel, el cruce de miradas y también el sentido del olfato.

Nos permitimos aventurar que, en la práctica, el auténtico arte de la comadrona es, en realidad, el arte de crear las condiciones óptimas para que se produzca el reflejo de eyección del feto.

**Extracto del libro  “Las Funciones de los Orgasmos”, Michel Odent

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La Doula Auténtica, por Michel Odent y Liliana Lammers

LA DOULA AUTÉNTICA

“Hoy, en un momento en que disponemos de dos maneras de comprender el proceso del nacimiento, no es sorprendente que existan dos tipos de doulas (y dos tipos de parteras, matronas, etc.)

Un grupo es representativo del paradigma cultural dominante, que es la repercusión de miles de años de interferencias a través de creencias y rituales. Este enraizado condicionamiento cultural se basa en la idea de que una mujer no tiene el poder de parir por sí misma.  En este paradigma las palabras clave son: “ayudar-apoyar-coach-guiar-manejar”.  Dentro del marco de referencia de este paradigma dominante, las doulas necesitan una “formación”, un “entrenamiento”.  Este paradigma –obviamente-  ha llegado a sus límites,  ya que, en cuanto a lo concierne a la historia del nacimiento, estamos al fondo del abismo.

El otro grupo se caracteriza por una comprensión del proceso del nacimiento inspirada en la fisiología moderna.  El proceso del parto es considerado un proceso involuntario, bajo el control de las estructuras arcaicas del cerebro.  En general, uno no puede ayudar un proceso involuntario  Sin embargo, un proceso involuntario puede ser perturbado por situaciones inhibitorias fácilmente identificables gracias a conceptos fisiológicos bien establecidos; como por ejemplo, el concepto de antagonismo entre la oxitocina y la adrenalina y el concepto de inhibición neocortical.  Dentro de este paradigma emergente, la palabra clave es “protección” (protección de un proceso involuntario en contra los factores que lo puedan inhibir): el proceso del parto tiene que ser protegido, en particular, en contra de los efectos del lenguaje, de la luz y de situaciones que estimulan la atención tales como sentirse observada o sentirse insegura.

La perspectiva fisiológica nos ofrece, de pronto,  la oportunidad para reconsiderar las bases de nuestros condicionamientos culturales. Y permite interpretar el “fenómeno doula”.  Idealmente, el “fenómeno doula” será una fase transitoria de la historia, abriendo el camino hacia el descubrimiento de la partería auténtica.  Sólo necesitamos recordar que la madre es el prototipo de la persona protectora.  Originalmente, la partera era la madre u otra mujer en el rol de madre.

No hay cambio de paradigma sin un cambio en el lenguaje.  Hoy día conviene evitar ciertas palabras.  Por ejemplo, la palabra “formación” en español, “training” en inglés sugieren que lo que la doula hace es más importante que: ¿Quién es la doula? ¿Cuáles son los rasgos de su personalidad? De todas formas, las doulas modernas necesitan un mínimo de información. Ésta es la razón de ser de las “Sesiones Informativas para Doulas Paramanadoula” (ver: www.paramanadoula.com).  Estas sesiones de 3 días son facilitadas por Liliana Lammers y Michel Odent.  Liliana ha dado a luz a cuatro hijos y tiene 4 nietos.  Ella tiene 15 años de experiencia como doula.  Michel es considerado un pionero en el ámbito del nacimiento /ver: http://en.wikipedia.org/Michel_Odent). Él es el autor de los primeros artículos sobre el inicio de la lactancia durante la primera hora de vida.

Si usted se siente cómoda dentro de este nuevo paradigma, contacte doula.authentic@gmail.com (o en Chile a info@naceralavida.cl).

Explique en dos o tres líneas, porqué usted está de acuerdo con el concepto de  “doula auténtica” (incluso si usted no tiene experiencia como partera o doula).


Primer Testimonio :

Queridos Amigos,

Felicitaciones por esta nueva página web.

Yo me siento en sintonía con el concepto de doula auténtica. Parí sola, sin guía, bajo la protección de mamíferos no humanos.

María

mary@nazareth.com”

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2 bebés inteligentes

Camilo y Carla, esperaban su segunda hija juntos. Camilo ya tenía otras niñas de su primer matrimonio. Me llamó Camilo un sábado en la mañana para contarme que la Carla estaba con contracciones, pero todavía suaves. Le dije que me llamara cuando ella quisiera que la fuera a acompañar.  Al rato, me vuelve a llamar Camilo.  Le pregunto ¿Rock&Roll? Y me dice “Si, vente”.  Sentí una energía muy rica a través del teléfono.  En el camino, pensé que mejor era llamar a las matronas, porque tenía la intuición de que el parto vendría rápido.  Así lo hice.

Llegué a la casa de Camilo y la Carlita, era mediodía pero estaba oscurita, las ventanas tapadas con telas y todas las estufas prendidas. Carlita estaba saliendo de la tina.  No dijimos nada. Instalé una tela de una viga para que se colgara -si quería- y me acosté en la cama a tejer.  No sé cuanto tiempo habrá pasado, ¿10.. 15 minutos? Cuando ella  dice “Viene, viene…”, me incorporo y veo como corona la bebé y va directo a los brazos de su mamá. Todo el resto de la historia es feliz.

Las matronas llegaron un rato después y corroboraron que madre e hija estaban en muy buen estado..  Nadie se imaginó que el parto ocurriría tan rápido.

:::

Antonia y Cristián esperaban a su primera hija. Conversamos mucho en las visitas previas.  Me sentía muy cómoda con ellos.

Me llama la Anto a las 5 am y me dice que está de parto y que Cristián duerme.  Me dice que no lo quiere despertar y me pide que la pinche al celular cuando llegue para que me abra la puerta.  Cuando llego a las 7 am, Cristián ya estaba despierto. Me abre sonriente y me pregunta cómo puede ayudar.  Le pregunto qué hace él normalmente a esa hora. “Salir a trotar, sacar la basura, prepararle un rico jugo a la Anto, etc”. Le propongo que haga todo normalmente como si nada pasara.  Y así lo hace. Por mientras, Antonia sigue a su cuerpo, se mueve suave e instintivamente en una posición como de cuatro patas con variaciones que va improvisando.  Yo me limito a estar, en silencio. Después del rico jugo, Cristián se mete a la ducha.  El ruido del agua corriendo… y plaf se rompe la bolsa de agua.  El proceso toma otro ritmo.  Le digo a Cristián desde la puerta del baño que mejor nos vamos a la maternidad. “¿Tan pronto?”, me pregunta.  “Si”, le digo.

Ya en la maternidad, la matrona le hace un tacto.  Dice que “tiene 8 cms y la bebé está alta todavía” y sale de la sala.  En el mismo instante en que ella cierra la puerta, Cristián se da vuelta a poner música y la bebé nace con el brazo izquierdo en alto. Le digo a Cristián -casi susurrando- que nació su hija y que, por favor, se asome y avise, para que venga su doctor.

Todo lo que siguió (placenta, lactancia, recuperación, etc) fue fácil, fisiológico y exitoso.

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Una Visión de Unidad

UNA VISIÓN DE UNIDAD

Por Jeannine Parvati Baker

Como muchos de nosotros, he estado rezando con mis oídos, escuchando a las parteras alrededor del mundo.

¿Cómo podemos manifestar una visión de unidad al servicio de las familias?

Meditando sobre las divisiones que existen entre las personas que asisten nacimientos, una visión vino a mí.

Vi un círculo en que las tribus llamadas a sanar la Tierra, sanando el nacimiento se sentaban juntas.

Era una rueda de medicina, con todos los estilos de partería y obstetricia presentes.

Al otro lado de la rueda, en frente mío estaba un doctor.

A cada uno de mis lados habían matronas y enfermeras obstétricas, sentadas una frente a la otra.

Nosotros definíamos los puntos cardinales de la rueda, pero no éramos el círculo completo.

Desde donde yo estaba sentada, podía ver directamente lo que estaba detrás del doctor y                                         viceversa.

A cada lado, tenía un ángulo oblicuo para ver a mis hermanas matronas y enfermeras obstétricas.

Entonces, me di cuenta porqué nos necesitábamos los unos a los otros.

Es para mantenernos honestos.

Puedo ver cual es la sombra de la obstetricia, así como el buen doctor puede ver la sombra del movimiento de parto libre.

Enfermeras y parteras se suman a la imagen unas frente a otras en la rueda. Nadie puede darse vuelta y ver su propia sombra solo. Así es como nos ayudamos unos a otros.

Todos nosotros que estamos en partos somos hologramas en este círculo de vida. Cada uno de nosotros tiene la verdad completa sobre el nacimiento en su interior.

Cuando juntamos nuestras versiones de la verdad, se produce una resolución más fina y una mirada multi-dimensional hacia toda la existencia. En mi visión, estamos sentados en el círculo del nacimiento representando a nuestras distintas tribus.

No es mi círculo, no es tu círculo, es el círculo del nacimiento.

Cada tribu, cada perspectiva, es preciada por el nacimiento.

El oráculo vivo sacará la voz a través de todos nosotros juntos.

Recordando siempre que:
Lo que hacemos a uno, se lo hacemos a todos.

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Mitología de la Cesárea, por Jeannine Parvati Baker

Por: Jeannine Parvati Baker

©Traducción de Ibone Olza

*****

“Desde que empezó a interesarme el tema, el parto ha pasado de ser una expresión activa de las mujeres a ser un acto médico mediante el cual se extrae al bebé.  Cuando tuve mi primer hijo, la tasa de nacimientos por vía abdominal no superaba el 10%. A finales de los noventa, la tasa de cesáreas oscilaba entre el 20 y el 40%, dependiendo de si el hospital realiza docencia o no.  Si es un hospital docente, la tasa de cesáreas suele ser más alta.  ¿Qué es lo que estamos enseñando?  Mi reacción inicial al comprobar como se robaba el nacimiento a las familias para dárselo a los expertos fue la rabia, la indignación, y el enfado que me llevaron a querer hacer algo sobre la epidemia de cesáreas.  Mezclada con estos sentimientos estaba mi creencia de que todo en esta tierra sirve para el crecimiento de las almas, todo, incluido las cesáreas.  En mi deseo de cambiar la manera en que se hacían las cosas, estaba permitiendo que el problema siguiera igual.  A nadie, y menos a una cultura, le gusta que le cambien desde fuera. A mi no me gusta nada que alguien intente cambiarme, y a los médicos tampoco les gusta que yo pretenda cambiar la obstetricia.  De hecho, creo que la única persona a la que le gustan que le cambien es al bebé cuando tiene el pañal sucio.  No, antes de que yo pretenda cambiar a nadie, hay una pregunta que deberíamos hacernos.  La pregunta es ¿de qué puede servir el que haya una epidemia de cesáreas? La cesárea le sirve al alma del mundo de la siguiente forma. Las madres a las que se les hace una cesárea inician un viaje mítico.  Para explicar este mito, o la dimensión transpersonal de la cesárea, les voy a contar una vieja historia. De hecho es un relato de la Antigua Babilonia.  Cuando escuché esta leyenda, enseguida lo relacioné con la experiencia psicológica de las mujeres que han tenido una cesárea.  Escuchar el relato del descenso de Inanna a los Infiernos nos recuerda la dinámica emocional de las mujeres que han sufrido una cesárea.  Podemos entender desde una perspectiva más amplia cómo puede cambiar el mundo a través del viaje que realizan las mujeres en el parto, sea por el camino fácil o difícil, y ver el camino para la recuperación.  Lo más fascinante del mito es como nos permite ampliar nuestra comprensión y que esta perspectiva siga creciendo.  Bajo la luz del mito de Inanna, podemos transformar la epidemia de cesáreas de algo puramente misógino en otra oportunidad que tienen las mujeres de profundizar en su alma y convertirse en sanadoras.

A Inanna se le pide que abandone el mundo y descienda a los infiernos. Cada vez que atraviesa una puerta en su descenso debe hacer una ofrenda. En las primeras puertas se quita sus objetos externos: las joyas, la corona, el velo, la gargantilla.  Conforme desciende pierde su vestido, sus medias, su ropa interior, se quita todo.  Debe ir más allá aun para poder descender en la profundidad.  Se arranca entonces la piel, los músculos, las vísceras, hasta que sólo quedan sus huesos que son colgados en el rincón más remoto del infierno.  He aquí Inanna, la Reina del Cielo, reducida a un saco de huesos en lo más bajo del infierno.  Esta historia encierra un misterio central: sólo cuando la Reina de la Muerte da a luz en el infierno se permite que Inanna inicie su viaje de regreso.  Se pone sus vísceras, sus músculos, su piel.  Luego viste su nuevo cuerpo con sus prendas, su vestido, su gargantilla, su velo, su corona y sus joyas.  Cuando emerge del infierno lo hace con un cuerpo renovado espiritualmente y radiante por haber viajado a la profundidad.  Ahora es en verdad la Reina del Cielo, porque ha conocido y trascendido el infierno.  Cuando una madre es convencida o incluso obligada a someterse a una cesárea se convierte en una ofrenda de sacrificio igual que Inanna: debe descender por debajo del nivel egoico de consciencia al lugar donde el mundo terrenal deja paso al alma. Es una víctima en el sentido original de la palabra, sacrificandose a si misma por el bien de su hijo. Al menos esa es la historia que les cuentan a muchas madres que han tenido cesáreas, sea cierto o no (lo de que la cesárea salvó la vida de sus bebes). La madre ofrecerá su cuerpo, su mente y su alma al sacerdote/médico en el altar de la obstetricia si esto puede ayudar a su bebé.  La anestesia alterará su nivel de consciencia, su alma viajará por el subconsciente.  Será desnudada, su piel, sus músculos, sus vísceras serán manipuladas para que de a luz por cesárea.  Una vez que despierte podrá reclamar un nuevo cuerpo espiritual, una vez, claro está que haya integrado el namiciento y comprendido de que le sirvió a su alma el que su hijo naciera por cesárea.  Cuando las madres que se preguntan “¿de qué sirve la cesárea?” se quedan sin respuestas.  Tendremos la oportunidad real de curar la epidemia, si no estamos intentando cambiar el sistema desde fuera.  Mi impresión es que cuando las madres dejen de verse como víctimas y empiezan a verse como sanadoras, o chamanas, habrá menos cesáreas en la comunidad.

Si por el contrario siguen sientiéndose heridas, culpables, avergonzadas de su experiencia en el parto, serán menos efectivas para cambiar la manera en que nuestra cultura da a luz.  Cuando una madre que ha sido abierta empieza a sentir que su cesárea fue un viaje iniciático y se permite explorar los aspectos más profundos de la curación se libera una cantidad enorme de energía psíquica. Reprimir o negar el trauma requiere muchísima energía pero una vez que la experiencia se integra (es decir, se siente, se expresa y se libera) toda la energía que antes se utilizaba para defenderse se libera para la acción creativa.  Una madre que se sienta bendecida, incluso si ella nunca habría pedido de manera voluntaria la “bendición” de la cesárea ni volverá a pasar por ella, es más efectiva para educar a las demás, que una madre que se siente culpable y herida.  Cuando Inanna emerge, lo hace radiante por su viaje a la oscuridad.

Comparto este mito del descenso de Inanna porque es un arquetipo inusual de madre: la que se ha enfrentado a la Muerte en el Parto y ha salido indemne. Las madres que dan a luz de manera natural conocen ese sentimiento de pelear con la Muerte por el alma del bebé que tiene que nacer, las madres que sufren la cesárea conocen algo de la sombra del alma que una vez que se hace consciente servirá de partera y de guía para todas las mujeres en el parto.

Cuando una mujer da a luz conscientemente a menudo exclama: “Ahora sé que puedo hacer cualquier cosa”. En ese glorioso momento, la mujer defiende su derecho de pertenencia por el parto a la nueva especie de la evolución -el Homo Divinus- la de los humanos que son dueños de su propia experiencia. Cuando la mitad femenina de la humanidad recuerde esto, no me imagino como será el mundo. Si no se nos maltrata a las madres en nuestro momento más esencial de creatividad, y si incluso cuando la cesárea es necesaria la madre vive la cirugía como un viaje del alma, se alcanzará el equilibrio. Sin víctimas, sin opresores. Sin opresores, sin víctimas. En la historia de Inanna queda claro que ella eligió bajar a los infiernos, de la misma manera que las madres aceptan su destino en el parto: sin victimizar a la Diosa en este milenio.  Así es como yo veo a las madres: todas son diferentes rostros de la Diosa.  El rostro de Inanna me ha saludado cada vez con más frecuencia en numerosos nacimientos de la últimas generaciones.  Tiene un rostro firme, fuerte, y las huellas de su sufrimiento y su alegría se reflejan alrededor de su ojos y de su labios.  Habla apasionadamente.  Como la lava, su mensaje, que fluye más allá de sus palabras y el sonido de su voz es pura calidez.  Nunca cesa de percibir, ella capta las ideas de aquí y de allá para alimentar el futuro.  Gracias a su viaje conoce bien la oscuridad, está acostumbrada a los matices, a las sombras y la penumbra, a las claves para ver más allá.   El rostro de Inanna siempre me invita a profundizar, a ir más lejos.  Ella ilumina los pasadizos más dificiles, y nos enseña a atravesar cada uno de ellos de la mejor manera.  Frente a frente con Inanna, veo a las madres del mundo entero, prácticamente siempre pariendo de manera natural, porque las cesáreas ya no le servirán al mundo.  De esto nos sirve ir al infierno y regresar, para aclarar el camino a las próximas generaciones de manera que el nacimiento pueda iluminar los rostros antiguos y nuevos de la Diosa.

Dedicado a Janice, sanadora extraordinaria. 10 de Enero de 1997

Jeannine Parvati Baker

Translated by Dr. Ibone Olza

Nota de la Traductora:When I first read this article by Jeanine Parvati more than a year ago, I couldn´t take it. It hurt me so much to read it!. I couldn´t understand why I felt so much pain with these words, so I tried to stay away from it, I had printed it out and I hid those pages. I can now see I was only at the very beginning of my healing from my three cesareans.Now I went back to it and I reread it. It´s awesome. I read it and I understood it for the first time and I have been reading it over and over and I have thought of all of you, all the wise women, the ones who cry and suffer so much because of the enormous sacrifice we had to make. Í thank Jeannine for writing it. I am now working on translating it to spanish.Dr. Ibone Olza, Zaragoza, Spain

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Jeaninne Parvati Baker

Jeannine Parvati Baker (1949- 2005)

Es una mujer norteamericana, madre de 6 hijos, que acuño el término “partera no-entrenada” (lay midwife). Hija de madre judía y padre nativo americano, estudió psicología y astrología.  Fue creadora del Hygeia College, que alcanzó a tener más de 5.000 estudiantes en todo el mundo.  Era una escuela de las “misteriosas artes femeninas” y de la partería no entrenada, sus reuniones eran encuentros en medio de la naturaleza.  Escribió varios libros  y sus frases iluminadas son tan profundas como el mar.

Aquí van algunas:

“Toda madre es una partera”

… “Cuando una mujer da a luz conscientemente a menudo exclama: “Ahora sé que puedo hacer cualquier cosa”. En ese glorioso momento, la mujer defiende su derecho de pertenencia por el parto a la nueva especie de la evolución -el Homo Divinus- la de los humanos que son dueños de su propia experiencia. Cuando la mitad femenina de la humanidad recuerde esto, no me imagino como será el mundo.”

Jeanine murió joven y su legado es un tesoro por descubrir.

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Plan de Parto propuesto por Liliana Lammers

Liliana Lammers es una doula con gran experiencia que vive en Londrés. Ella y el Doctor Michel Odent hacen juntos el curso Paramanadoula (sesiones informativas para acompañantes de parto).  Hasta diciembre del 2011, el Paramanadoula, sólo se había ofrecido en Europa.  En esa oportunidad, se dió en Buenos Aires.  Este último mes de mayo (2013), tuvimos la suerte de que se volviera a dar en Buenos Aires.  En esta segunda oportunidad, Liliana nos regaló un modelo de Plan de Parto. Es muy sintético y claro.  Se los comparto!

Plan de parto

- Deseo que no haya estudiantes.

- No me hagan preguntas de rutina ni me hagan pensar, hagan todas las preguntas a mi marido o a mi doula.

- No me ofrezcan calmantes, yo los pediré si lo necesito.

- Si hacen un tacto vaginal, no me informen los cm. de dilatación y tampoco la posición en que está mi bebé.

- Cuando usted necesite escuchar el corazón del bebé, hágalo sin preguntarme y sin informarme.

- Quisiera, si todo va bien, una tercera parte del parto fisiológico.

- Quisiera, luego del nacimiento, una hora en silencio con mi bebé en donde ni la matrona, ni la doula, ni el padre conversen.

Liliana Lammers (Paramanadoula, Buenos Aires 2013)

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Liliana Lammers

…”La Doula vale por lo que es, no por lo que sabe”

…”No es conocimiento lo que necesitas, es experiencia”

…”No hay que olvidar que cada parto es único y cada situación es única”

… “Cometer errores es muy útil, porque de ellos se aprende”

Liliana Lammers, en el Paramanadoula de Buenos Aires, mayo 2013

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Apuntes: SEMINARIO: NACER CON CALOR DE HOGAR

EL VIERNES 18 DE ENERO SE REALIZÓ UN LINDO SEMINARIO SOBRE PARTO NATURAL “NACER CON CALOR DE HOGAR”, ORGANIZADO POR LEMULAWEN Y MAMATRIZTICA.

Fue un encuentro maravilloso!

Me invitaron a participar y quedé muy contenta.  Les copio aquí los apuntes de lo que dije, para compartir un poquito de lo que fue ese día.

Aquí va:

AGRADECIMIENTOS

-       POR ESTAR JUNTOS.  Nos convoca un interés común, si llegamos aquí es porque nos importa el futuro de la humanidad, porque estamos pensando a largo plazo. Es porque soñamos con un mundo más amoroso.

-       A JAIME Y MAHI. Y todos los que hacen posible este encuentro.

-       A MIS HIJOS.  Gracias Camilo, Almendra y el angelito que nos visitó y se volvió al cielo.  Si no fuera por ellos, no sería Doula.

-       A MI MADRE Y A MI PADRE, por haberme regalado esta linda vida.

-       GRACIAS INFINITAS A LILIANA LAMMERS, por ser el modelo de doula que quiero seguir.

-       LE AGRADEZCO  A MICHEL ODENT, por ocupar el rol de maestro en mi vida.  Traduciéndolo he podido incorporar el idioma científico que traduce lo que las madres sabemos en el lenguaje del corazón.  Lo que voy a decir hoy es -en un alto porcentaje- recibido de él.

-       A LOS NIÑOS QUE ESTÁN LLEGANDO AL MUNDO HOY.  Con la nueva energía que están trayendo están sanando a la madre tierra.

-       A LAS MADRES QUE HE ACOMPAÑADO EN SUS PARTOS. Son mis maestras.

-       A LOS NUEVOS PADRES,  por su mente y corazón abiertos y por proteger lo más delicado.

:::::::::::::::

Existe un periodo crítico en la vida del ser humano para que se produzca el registro de la capacidad de amar. Y este período es el tiempo justo alrededor del nacimiento, específicamente las primeras 3 horas de vida.

La rama de la ciencia llamada  fisiología sabe hoy de la existencia de una hormana maravillosa: la oxitoxina. La hormona del amor. La secretamos cuando estamos enamorados, cuando experimentamos un orgasmo, cuando nos reímos, cuando cantamos, cuando estamos compartiendo la mesa y disfrutando, cuando colaboramos.  Es la hormona de la sociabilidad.

El máximo pico de oxitoxina que podemos experimentar en la vida es durante las primeras horas de vida.  Cuando las miradas de la madre y del bebé se encuentran…

Por miles de años hemos venido perturbando el parto/nacimiento e interfiriendo con el registro de la capacidad de amar.  En el neolítico, cuando el hombre se hizo agricultor y sedentario, necesitó evolutivamente desarrollar la capacidad de agresión, para defender sus cosechas, matar al lobo, etc.

En casi todas la culturas alrededor del mundo se han desarrollado rituales para perturbar el proceso involuntario  y mamífero del parto, muchos de estos rituales tienen que ver con sociabilizarlo.  Un ejemplo emblemático son las mutilaciones genitales que todavía se practican en varias tribus africanas.  El hecho de que haya una cicatriz (tejido rígido), implica que se necesita un agente del medio cultural tiene que estar ahí en el momento del parto para abrir y permitir que el bebé salga. Otro ejemplo, son las culturas donde se creía que el calostro era malo, entonces había que separar a la madre del bebé, no dejarlos que se miraran justo después del parto.  En India, se creía que el calostro era malo y se separaba a la madre del bebé durante los primeros 3 días.  Los espartacos, eran en extremo guerreros y tiraban los bebés al suelo, si sobrevivían eran dignos de su pueblo.  Los mapuches, los bañaban en el río al nacer, cortando también el flujo de la oxitoxina.

Pero ninguna cultura ha perturbado tanto el nacer como la nuestra, la civilización globalizada post-industrial. En todo el mundo, hoy, el número de mujeres que dan a luz a sus hijos y a sus placentas gracias a sus propias hormonas se está acercando a cero.

Michel Odent dice: “Estamos al fondo del abismo”….  Pues no nos queda otra que salir del fondo del abismo.

Hay razones para ser optimistas…

Si en el siglo XX, en los años 70’, redescubrimos las necesidades básicas del bebé recién nacido, que se pueden resumir en una frase: “Un bebé recién nacido necesita a su madre”. En los años 50’ las mujeres en las maternidades, creían que otra persona podía cuidar mejor a sus bebés que ellas mismas y a nadie se le ocurría pedir quedarse con sus bebés en la misma habitación.  Hoy, es otra historia.  La evidencia científica apoya que el mejor lugar para un bebé es sobre el pecho de su madre.

Si en el siglo XX, se produjo un redescubrimiento tan importante.  El más importante, diría yo.  Porqué no, en el siglo XXI,  redescubrir las necesidades básicas de la mujer en trabajo de parto.

Es simple!

El parto es un proceso involuntario que está a cargo del cerebro primitivo, hipotálamo, hipófisis y no del cerebro pensante, neocortex.

El neocortex el es hándicap que tenemos las hembras humanas con respecto a otras mamíferas.  Para parir necesitamos desconectar el neocortex.

Oscuridad/Luz (melatonina)

Antogonismo: oxcitoxina/ adrenalina

Neocortex -Lenguaje

Oxitoxina Hormona Tímida

En resumen: “La Mujer en trabajo de parto Necesita sentirse protegida, sin sentirse observada”

Con estas condiciones, la mujer se puede retirar a su cerebro primitivo, “se va al planeta parto”, toma posiciones poco comunes, muchas veces cuadrúpedas, emite sonidos guturales….  Y esto culmina con un repentino reflejo de ejección fetal.  Maravilloso! Tanta oxitoxina en el aire, que todo lo que sigue, lactancia, placenta, etc ocurre sin complicaciones…

Desgraciadamente, esto es casi desconocido en los entornos hospitalarios.

El parto es un proceso totalmente involuntario que no se puede dirigir, guiar, conducir, ayudar, apoyar….  Sólo se puede inhibir. Por eso, es muy importante pensar en que tipo de persona es la que puede estar cerca de una mujer en trabajo de parto.  Tendría que ser alguien que le permita sentirse segura, sin sentirse observada….  Una mujer experimentada, una figura materna.

Hoy por hoy, esa persona no puede ser la propia madre, porque la propia madre, en general, tiene poca confianza en el proceso natural del parto.  Ojalá sea alguien que haya pasado por la experiencia de parir gracias a las hormonas del amor.

…..

Como Humanidad, estamos en un proceso maravilloso y expansivo. Cada experiencia en el camino de la desmedicalización del nacer es valiosísima, aporta y se multiplica.  Cada madre satisfecha con su experiencia de parto le cuenta a sus amigas, hermanas, primas, vecinas y los padres a otros padres y así…

Así nos vamos reapropiando de nuestros cuerpos, de nuestra salud y de los procesos más significativos de nuestras vidas, como es dar a luz.

Hay razones para ser optimistas.

Las que acompañamos partos debiéramos tener siempre presente la frase iluminada de mi amiga doula argentina Vanina Cavallini “Hay Mucho Por NO Hacer”.

Mi experiencia como doula es que mientras menos se despliega mi energía personal en un parto, más rápido y seguro va todo.  Muchas veces ha sido sorprendente.

El principal obstáculo que yo percibo en el camino de desmedicalización del nacer es el miedo.

Conozco varias maneras de enfrentar los miedos y desestructurarlos.  Una es la información.  Otra es la oración. Otra es el trabajo con el lenguaje.  Por ejemplo, como dice la madre de la Partería Auténtica, Ina May Gaskin, podemos decir

Expansión, en lugar de contracción.

Intensidad, en lugar de dolor.

“Soy mujer, parir es una función natural, estoy hecha para parir, confío en mi cuerpo”

“Mi cuerpo tiene la misma capacidad de parir que el cuerpo de las elefantas, las delfinas. las gatas, las conejas, las bufalas de agua, las perras, las ratonas, las ballenas….”

Es igualmente importante que los nuevos padres ganen confianza, porque sólo han visto partos desde los años 60’ y eso coincide con los años de mayor industrialización del nacer.  En el imaginario colectivo pareciera que los partos son experiencias traumáticas y terribles.  Las películas refuerzan estás imágenes.

“Eres mujer, parir es una función natural, estás hecha para parir, yo confío en tu cuerpo”

…..

Cuando le preguntan a Odent cómo podemos superar la desventaja humana que es nuestro neocortex, él cuenta la historia del nacimiento de Jesús.

Jesús, como otros seres excepcionales de la historia de la humanidad, traía una misión importante a la tierra.  Su misión era traer el amor.  Para lograrlo, hizo que su madre se fuera a parir a un pesebre entre un burrito y un buey.

Cuando José volvió de ir a buscar a la partera, el niño ya había nacido y el pesebre estaba iluminado por una luz que lo encandiló.

En todas las tradiciones, los profetas e ilumninados, tienen historias de nacimientos excepcionales.

….

Las madres lo sabemos en nuestros corazones y la evidencia científica es clara:

“debemos dejar de perturbar el nacer, porque de eso depende el futuro de la humanidad”

¿Cuál es el futuro de una humanidad nacida sin las hormonas del amor?

Nuestra humanidad necesita urgentemente las hormonas del amor para generar una gran comunidad global, para colaborar con nuestros vecinos, para dejar de tener una relación antagónica con la madre tierra.

Los niños que están llegando, lo están pidiendo.

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Les traje está canción, para que tengan un tiempo para digerir este mensaje.

La historia es la siguiente:

La madre de Paul Mc era partera.  Ella murió cuando él tenía 14 años.

En la época en que los Beatles se estaban disolviendo.

Ella lo visitó en sueños y le regaló la letra de esta canción (Let it Be).

Muchas gracias!

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Simple es Bello, Michel Odent

Después del concepto del siglo XX “Pequeño es Bello”, usaremos una anécdota para introducir para el siglo XXI el concepto “Simple es Bello”.

Una mujer está de parto en una habitación pequeña con luz tenue. No hay nadie alrededor de ella, excepto una partera experimentada y silenciosa, percibida como una figura materna protectora; que está sentada en una esquina, tejiendo. Una escena como ésta es casi desconocida después de miles de años de sociabilización del nacimiento, décadas de influyentes y sofisticadas teorías, además del reciente diluvio de fotografías de los así llamados “partos naturales”.

La situación descrita en una o dos frases, es compatible con un parto fácil que culmina en un auténtico reflejo de ejección del feto. La perspectiva fisiológica fácilmente explica cómo esto ocurre. Primero, vemos que la partera no está tratando de ayudar activamente el proceso involuntario del parto, proceso que está bajo el control de las estructuras arcaícas del cerebro. No se puede ayudar un proceso involuntario. Sin embargo, el progreso del trabajo de parto está siento protegido en contra de situaciones bien identificadas que podrían inhibirlo. Estas situaciones están relacionadas con la liberación de hormonas de la familia de las adrenalinas y/o con la estimulación del neocortex (el cerebro pensante). Cuando la mujer en trabajo de parto se siente segura en la presencia de una figura materna experimentada, en una habitación calientita; el nivel de adrenalina tiende a mantenerse bajo. Sin ninguna estimulación del neocortex a través del lenguaje o de la luz. Hoy, entendemos las funciones de una “hormona de la oscuridad” (melatonina) en todas las situaciones que involucran la reducción de la actividad neocortical (“falling sleep”, caerse al sueño y “falling into labor”, caerse al trabajo de parto, particularmente). El neocortex no está siendo estimulado por la actitud de los observadores. Nadie se siente observado o juzgado por la presencia de una mujer que se percibe como una figura materna. Agreguemos también que los científicos modernos pueden explicar cómo una tarea repetitiva, como es tejer, ayuda a mantener el nivel de adrenalina lo más bajo posible. Mientras que otros científicos (tales como aquellos que exploran el “sistema neuronal del espejo”) pueden demostrar cuán contagiosa es la liberación de adrenalina: por lo tanto, entendemos que el progreso del trabajo de parto depende del nivel de adrenalina de la partera.

Durante el Congreso Interpacífico sobre Parto e Investigación en Salud Primal, el concepto “Simple es Bello” atraerá muchos participantes hacia “La Sesión de Tejer Punto en Silencio”. Esta sesión simbolizará el nuevo paradigma en el que podemos soñar si aprendemos las lecciones de la fisiología moderna. Es urgente redescubrir la partería auténtica. La perspectiva fisiológica respalda lo que debiera ser sentido común.

Para mayor información sobre “El Gran Llamado a Despertar de Honolulu”, visite: www.wombecology.com

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